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Cultura de Seguridad Clínica: Los Protocolos Innegociables Según Julio Fraomeni

La confianza de un paciente en una institución de salud no depende únicamente del prestigio de sus profesionales o de la tecnología disponible. Para Julio Fraomeni, uno de los pilares fundamentales de una atención de excelencia es la seguridad clínica. En su trayectoria, ha sostenido que cada procedimiento, desde una consulta ambulatoria hasta una cirugía de alta complejidad, debe estar respaldado por protocolos rigurosos que reduzcan riesgos y garanticen una atención segura. Esa convicción convirtió a la seguridad del paciente en un eje central de su modelo de gestión.

Protocolos que buscan prevenir antes que corregir

Fraomeni entiende que una cultura de seguridad se construye mucho antes del ingreso del paciente al quirófano. La correcta identificación de las personas, el cumplimiento estricto de normas de higiene, la trazabilidad de medicamentos, la esterilización del instrumental y las listas de verificación antes de cada procedimiento forman parte de un sistema diseñado para minimizar errores y fortalecer la calidad asistencial.

Estos procesos sólo son efectivos cuando forman parte de la cultura cotidiana de toda la organización. Por eso, se promueve la capacitación permanente de los equipos, la revisión continua de los procedimientos y la incorporación de estándares internacionales que permitan evaluar y mejorar el desempeño de manera constante.

Esta filosofía también se refleja en la red de Sanatorios de la Trinidad, donde la implementación de protocolos y procesos de mejora continua busca brindar un entorno de atención confiable tanto para pacientes como para profesionales. Para Julio Fraomeni, alcanzar una calidad médica certificada no representa un objetivo aislado, sino el resultado de una gestión comprometida con la excelencia y la mejora permanente.

Más allá de la infraestructura o del equipamiento, la verdadera calidad se demuestra en los pequeños detalles que muchas veces pasan inadvertidos para el paciente, pero que resultan decisivos para su seguridad. La combinación entre protocolos sólidos, equipos capacitados y una cultura organizacional orientada a la prevención permite construir instituciones donde la confianza se respalda con hechos y donde cada proceso está pensado para proteger la salud de las personas.